La reciente Value Creation Survey de Alvarez & Marsal indica que las gestoras de private equity deben replantear sus estrategias en un contexto más complicado. A medida que el entorno de inversión se vuelve más exigente, el 62% de los fondos encuestados identifica la inestabilidad geopolítica como su mayor desafío.
El informe revela que la rentabilidad ya no puede depender principalmente del apalancamiento y la expansión de múltiplos. En 2025, el margen EBITDA representó el 51% en las compañías vendidas, más del doble que en años anteriores, mientras que el crecimiento de ingresos cayó al 49%. Este cambio refleja un enfoque creciente en la transformación operativa, que se ha vuelto esencial para generar retornos sostenibles.
Además, se ha observado un aumento en el umbral de crecimiento necesario para lograr retornos positivos. Según Bain & Company, la inversión típica de private equity en 2010 requería un crecimiento del EBITDA del 5%, mientras que en 2025 este mínimo ha ascendido al 12%. La adaptabilidad a la volatilidad estructural es crucial para los gestores, según Raffaele De Courten, partner de Alto Partners.