El BCE ha incrementado en 25 puntos básicos los tipos de interés en su reunión de junio, marcando la primera subida en casi tres años. Este movimiento busca estabilizar la inflación en el 2% a medio plazo, aunque las proyecciones del banco central indican que la inflación general podría situarse en un 3,0% en 2026.
Las presiones inflacionistas derivadas de la guerra en Oriente Medio han influido en esta decisión. La economía de la Eurozona enfrenta un dilema, con riesgos de inflación al alza y crecimiento a la baja. Las nuevas estimaciones prevén un crecimiento del 0,8% en 2026, una reducción con respecto a proyecciones anteriores.
Simona Mocuta, economista jefe de State Street Investment Management, ha señalado que esta política podría ser ineficaz en un contexto económico débil, potencialmente dañando el crecimiento más que controlando la inflación. Mientras tanto, los costes elevados de la energía continúan afectando la actividad industrial y la demanda de los consumidores, especialmente en economías vulnerables como Alemania e Italia.