La inversión extranjera directa (IED) de China en España disminuyó un 83,4% durante el primer trimestre de 2026, alcanzando solo los 41,3 millones de euros. Esta cifra representa tan solo el 2% del total de la inversión extranjera en el país, lo que refleja la limitada presencia real de empresas chinas en el mercado español, a pesar de los esfuerzos del Gobierno español para atraer inversiones.
En 2025, la IED china había alcanzado los 643,9 millones de euros, la cifra más alta desde 2018, cuando se registraron 1.191 millones de euros. Sin embargo, estos niveles siguen siendo considerados residuales en comparación con otros países. En el mismo año, Estados Unidos y Reino Unido lideraron las inversiones en España, con cuotas del 32% y 8,5% respectivamente.
A pesar de los anuncios de grandes proyectos, como gigafactorías de baterías y desarrollos en los sectores de automoción y energías renovables, la inversión real por parte de China no se ha materializado. Recientemente, la empresa china Geely anunció que adquirirá el 34% de la fábrica de Almussafes, donde Ford retendrá el 66% restante para ensamblar conjuntamente cinco modelos de coches, incluyendo dos de la marca Ford y tres de Geely.
La situación se vuelve más compleja, ya que el déficit comercial entre España y China ha aumentado en 947 millones de euros, lo que indica un enfriamiento en la relación económica entre ambos países. A pesar de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado hasta cuatro visitas a Pekín en los últimos cuatro años para fomentar la inversión china, los resultados no han sido los esperados. Las cifras de inversión siguen sin reflejar el potencial de colaboración entre las dos economías.
La última visita de Sánchez a China, donde actuó como anfitrión en la presentación del acuerdo con Geely, pone de manifiesto la búsqueda constante del Gobierno español por atraer inversión extranjera. Sin embargo, los números actuales sugieren que las empresas chinas aún no han logrado concretar su desembarco en el mercado español de forma significativa.
Contexto: La economía española ha estado en un proceso de recuperación desde la crisis financiera de 2008, y la atracción de inversión extranjera es clave para su crecimiento. Las relaciones comerciales con China han sido objeto de atención, especialmente en sectores como el tecnológico y el automotriz. Las políticas del Gobierno han buscado impulsar la llegada de inversiones a través de incentivos y acuerdos bilaterales. Sin embargo, los últimos datos muestran que la inversión china sigue siendo baja, lo que plantea desafíos para el futuro económico del país.