El uso de la inteligencia artificial (IA) generativa ha alcanzado un notable nivel de adopción en España. Un reciente informe elaborado por LLYC y Appinio en mayo de 2026 revela que el 93,5% de los ciudadanos españoles, con edades comprendidas entre 18 y 65 años, utiliza esta tecnología de forma habitual o ocasional. Este fenómeno está transformando la manera en que las organizaciones se relacionan con sus grupos de interés, estableciendo a la IA como un nuevo intermediario.
La percepción de la IA como una fuente confiable de información ha crecido, con una de cada tres personas considerándola la más imparcial. Este atributo es especialmente relevante para las marcas y corporaciones, que buscan mejorar su comunicación con el público. Para los equipos de Relación con Inversores en el ámbito financiero, el informe subraya que este cambio de paradigma representa una oportunidad significativa para enriquecer y expandir la comunicación tradicional con los mercados de capitales.
El impacto de la IA se observa claramente en la forma en que los inversores y analistas evalúan el mercado. Según el estudio, el 76% de los inversores que utilizan la IA con frecuencia sostiene que esta tecnología tiene el potencial de gestionar carteras de inversión de manera más efectiva que un asesor humano. Esto implica que las decisiones de inversión se respaldan cada vez más en algoritmos que procesan y sintetizan información financiera en tiempo real.
Un aspecto clave de esta evolución es que los documentos corporativos, antes considerados primordiales, ahora se convierten en insumos secundarios. Los inversores y analistas pueden acceder a resúmenes generados por modelos de lenguaje que, si se desea, incorporan y promedian información de fuentes oficiales, prensa, análisis externos y foros. Este cambio cualitativo plantea nuevos retos y oportunidades para los profesionales de IR, quienes deben asegurarse de que las tesis de inversión sean claras y comprensibles tanto para los analistas humanos como para estos modelos de lenguaje.
Este entorno emergente no solo implica una adaptación en la comunicación, sino que también ofrece la posibilidad de crear narrativas más precisas y efectivas sobre las estrategias de inversión de las empresas. La velocidad y la calidad de los flujos de información serán cruciales para las organizaciones que busquen destacar en un mercado cada vez más competitivo.
Contexto: La implementación de la inteligencia artificial en el ámbito financiero ha ido en aumento en los últimos años, con empresas buscando adoptar tecnologías que optimicen la comunicación y la gestión de datos. La BCE ha mostrado interés en regular el uso de la IA en los servicios financieros, mientras que el IBEX 35 ha experimentado fluctuaciones que han llevado a las corporaciones a replantear su estrategia de comunicación. La capacidad de la IA para mejorar la toma de decisiones en inversión se convierte en un factor clave para el futuro del mercado español.