El precio del barril de Brent ha alcanzado los 100 dólares, lo que representa un incremento cercano al 40% desde el inicio del conflicto en Irán. A lo largo de 2026, la revalorización acumulada del petróleo se sitúa en torno al 65%. Este aumento se atribuye a la intensificación de las tensiones en Oriente Medio, especialmente en el estrecho de Ormuz, vital para el transporte global de crudo.
La incertidumbre sobre la continuidad del ascenso de los precios del petróleo persiste, dependiendo del desarrollo del conflicto y la duración de las interrupciones en el suministro. Jon Butcher, economista senior de Aberdeen Investments, destaca que si el estrecho de Ormuz no se reabre pronto, el impacto en la oferta global será significativo.
Bank of America ha ajustado al alza sus proyecciones para las grandes petroleras ante la expectativa de precios más altos en el sector energético. Sus analistas prevén una interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz, lo que podría beneficiar a las empresas del sector. Inversores están considerando posicionarse en fondos de inversión y ETF enfocados en energía, que ofrecen acceso diversificado a compañías de petróleo y gas.