El capital natural se está consolidando como una clase de activo relevante para los inversores institucionales, impulsado por factores como el crecimiento demográfico y la presión sobre los recursos agrícolas. Según la encuesta Equilibrium de Nuveen, entre un 26% y un 27% de los 800 inversores institucionales encuestados a nivel mundial planea mantener su asignación a tierras agrícolas (farmland) y forestales (timberland), mientras que un 11% tiene intención de aumentarla.
Se estima que para 2050, la productividad agrícola mundial necesitará incrementarse en un 60% para satisfacer la demanda de más de nueve mil millones de personas. La creciente clase media en países emergentes también contribuye a esta presión, ya que mejora su dieta y aumenta el consumo de proteínas.
Además, la industrialización y la urbanización están reduciendo los recursos agrícolas disponibles, mientras que problemas como la degradación del suelo y la escasez de agua limitan la capacidad productiva. En 2023, se estima que al menos 132.000 millones de dólares en capital institucional, tanto público como privado, estaban invertidos en este mercado a nivel global.
Las inversiones en capital natural no solo ofrecen oportunidades de rentabilidad, sino que también permiten a los inversores contribuir al suministro sostenible de alimentos, fibras y madera, generando resultados positivos para el medio ambiente.