El mercado de activos alternativos en España está experimentando un crecimiento, pero este es moderado y no se equipara a la expansión observada en mercados anglosajones. Iñigo Gallastegui, responsable de Productos e Inversiones en Santander Investment Private Banking España, señala que el perfil del inversor español, tradicionalmente conservador, limita la adopción de estos activos. A pesar de esto, existe potencial para un aumento significativo en la inversión por parte de clientes con mayor sofisticación financiera.
La disposición a incluir activos alternativos en las carteras varía según el perfil del cliente. Aquellos con patrimonios más altos y experiencia previa en inversiones alternativas son los más abiertos a esta inclusión. En contraposición, la banca privada tradicional mantiene una exposición limitada, mientras que el segmento retail comienza a mostrar interés.
Gallastegui enfatiza que una cartera equilibrada debería contener aproximadamente un 10% de activos alternativos y considera esencial mejorar la educación financiera y simplificar los procesos de acceso. También advierte que la reducción del mínimo de inversión a 10.000 euros no ha llevado a un aumento significativo en la demanda, indicando que el desafío es tanto cultural como económico.