En el Global Investment Risk and Resilience Index, España ocupa el puesto 46 de un total de 50 países, alcanzando 66,4 puntos. Este índice clasifica a Suiza en primera posición, seguido de Dinamarca, Noruega, Singapur y Suecia. Por su parte, España se encuentra solo por delante de Chipre, Portugal, Macedonia del Norte y Panamá.
El análisis de Henley se basa en casi 3.000 datos y se divide en dos bloques: riesgo y resiliencia. Las variables de riesgo incluyen factores como la inflación, la volatilidad de la divisa y la inestabilidad política, mientras que la resiliencia abarca aspectos como la calidad de gobierno y la innovación. La metodología considera que un país más atractivo no depende de financiación externa continua y tiene una deuda pública manejable.
A pesar de sus fortalezas, España enfrenta desafíos como la deuda, el desempleo y la burocracia. La percepción de inestabilidad en infraestructuras y regulaciones afecta negativamente su atractivo para la inversión. Para mejorar su posición en el índice, el país debería trabajar en ofrecer un entorno más predecible y estable para los negocios.