Las gestoras de mercados privados han experimentado una caída en bolsa de aproximadamente -30% en lo que va del año, según datos de Bloomberg y Reuters. Este descenso no solo es notable por su magnitud, sino también por la rapidez con que ha ocurrido, indicando un cambio significativo en el sentimiento hacia el crédito privado.
Las tasas de incumplimiento se estiman entre el 3% y el 5%, de acuerdo con proyecciones de UBS, lo cual representa un aumento en comparación con el Cliffwater Direct Lending Index. La preocupación surge en torno a la alta exposición del crédito privado a sectores como el software y los servicios empresariales, especialmente en un contexto marcado por la irrupción de la inteligencia artificial. Esto ha generado dudas sobre la viabilidad de ciertos modelos de negocio y la sostenibilidad de los flujos de caja.
Además, la utilización de instrumentos como la capitalización de intereses (PIK) y las extensiones de plazo ha suscitado un nuevo debate sobre la gestión del riesgo en el sector. Mientras tanto, se han popularizado los vehículos evergreen, que ofrecen liquidez limitada a inversores no institucionales, lo que podría volverse problemático si las expectativas del mercado cambian abruptamente.