El Parlamento Europeo está impulsando un nuevo impuesto sobre los servicios digitales, que podría generar hasta 43.000 millones de euros anuales para el presupuesto comunitario a partir de 2028. Este gravamen afectaría a las grandes empresas digitales con ingresos globales superiores a 750 millones de euros y más de 50 millones de euros en Europa.
La propuesta, que se discute en el marco de la reforma bancaria más ambiciosa desde la crisis, busca establecer tipos impositivos entre el 3% y el 5%. La recaudación se destinaría al nuevo Marco Financiero Plurianual (MFF) para el periodo 2028-2034, atendiendo a las necesidades de competitividad y defensa de la Unión Europea.
Bruselas también contempla la eliminación de impuestos por movimientos de dinero en multinacionales y la deducción total del gasto en I+D. Con estos cambios, se espera evitar la fragmentación fiscal a lo largo de los veintisiete Estados miembros, asegurando una fuente de recursos propios para la UE.