Los trabajadores autónomos en España se están preparando para la implementación del reglamento de los programas de facturación, conocido como RRSIF o Verifactu, que comenzará a aplicarse el 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto de Sociedades. Posteriormente, el 1 de julio de 2027, también será obligatorio para los sujetos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Este cambio legislativo busca modernizar la gestión de la facturación y podría incluir la adopción de la factura electrónica, la cual cuenta con su propia regulación.
Con el objetivo de adaptarse a esta normativa, muchos autónomos están tomando decisiones sobre cómo gestionar su facturación, incluyendo la elección de software adecuado para operar. Sin embargo, estas decisiones pueden llevar a un aumento en los costos operativos, tal como advirtió Luis Miguel Larriba, abogado y especialista en facturación electrónica del despacho LRB Tax and Legal. Larriba señaló que el incremento de gastos puede derivarse de tres prácticas comunes: adquirir tecnología antes de tiempo, realizar compras redundantes y adquirir herramientas innecesarias.
Para facilitar la transición a Verifactu, Larriba sugiere un plan estructurado en cinco fases. La primera fase consiste en llevar a cabo un inventario de todos los sistemas que generan facturas o tiques en el negocio. A pesar de que esta tarea puede parecer sencilla, frecuentemente revela que hay más de un sistema en uso. Larriba recomienda considerar varios elementos como el programa de facturación o el ERP, los terminales de punto de venta (TPV), la tienda online o pasarelas de reservas, así como las aplicaciones móviles utilizadas por comerciales o repartidores y cualquier hoja de cálculo que se utilice para la emisión de facturas.
La segunda fase implica preguntar, por escrito, si los programas de facturación están debidamente certificados. En la tercera fase, se debe elegir la modalidad de software adecuada antes de formalizar cualquier contrato. La cuarta fase aconseja seleccionar el momento adecuado para realizar el cambio y, finalmente, la quinta fase sugiere realizar pruebas con un volumen real de facturación antes de la fecha de implementación obligatoria.
Los autónomos deben estar especialmente atentos a la responsabilidad que recae en ellos en caso de delegar la emisión de facturas a terceros. Según Larriba, si un empresario no utiliza un sistema propio y confía la emisión de facturas a su asesoría, esta última es la que tiene la obligación de cumplir con la normativa. Sin embargo, el empresario no queda exento de responsabilidad por ello.
Contexto: La adopción de la factura electrónica en España se alinea con esfuerzos más amplios para modernizar la administración tributaria y mejorar la eficiencia en la recaudación fiscal. La Agencia Tributaria ha impulsado cambios en la normativa fiscal para adaptarse a las nuevas tecnologías y facilitar el cumplimiento de los deberes tributarios por parte de los contribuyentes. La transición hacia sistemas de facturación digital es parte de una tendencia que también busca reducir la economía sumergida y mejorar la transparencia fiscal en el país.