La notaria María Cristina Clemente advierte sobre los peligros de valorar inmuebles en herencias al mínimo para reducir impuestos, ya que esta estrategia puede generar problemas fiscales a largo plazo. Muchas personas suelen considerar que saben cómo gestionar las herencias de forma adecuada, centrando su atención en el ahorro inmediato. Sin embargo, esta visión a corto plazo puede llevar a sorpresas inesperadas por parte de Hacienda.
El error más común consiste en no prever las implicaciones futuras al realizar estas gestiones. Valorar los bienes hereditarios a un precio inferior parece beneficioso en el momento, pero a largo plazo puede convertirse en una trampa. Por esta razón, expertos en el tema, como la propia Clemente, recomiendan buscar la asesoría de un especialista antes de tomar decisiones sobre herencias.
Es importante señalar que la tributación de las herencias no es uniforme en toda España. Comunidades autónomas como Asturias, Aragón, Cataluña y Castilla-La Mancha presentan una carga fiscal más alta en este ámbito, en contraste con otras regiones donde existen bonificaciones significativas en el Impuesto de Sucesiones.
Un aspecto clave a considerar es que, al heredar, no se paga el IRPF. El verdadero impacto fiscal puede manifestarse posteriormente, al vender el inmueble heredado y calcular la ganancia patrimonial. Por lo tanto, la correcta valoración de los bienes heredados no solo influye en la cantidad que se paga en el presente, sino que también tiene repercusiones futuras en la venta de esos activos.
La planificación de una herencia debe orientarse no solo a minimizar costos inmediatos, sino a tomar decisiones que consideren las consecuencias a largo plazo. Ignorar esto puede resultar en un gasto mucho mayor del esperado, lo que pone de manifiesto la importancia de una gestión adecuada y bien informada.
Contexto: En España, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones es un tributo que varía significativamente entre comunidades autónomas, lo que puede afectar a la planificación sucesoria de las familias. En los últimos años, se han producido cambios en la legislación que han influido en los tipos impositivos y bonificaciones, lo que hace que la asesoría profesional sea aún más relevante. Con la creciente complejidad de las normativas fiscales, contar con el apoyo de expertos se convierte en una necesidad para evitar sorpresas desagradables en el futuro.