El sistema de préstamos universitarios en el Reino Unido ha generado una creciente preocupación entre los graduados, especialmente aquellos que se matricularon entre 2012 y 2022. Esta situación afecta a aproximadamente cinco millones de jóvenes, quienes enfrentan deudas que han aumentado considerablemente tras sus estudios. Faye, de 30 años, tiene actualmente una deuda de 53.000 libras, lo que limita su capacidad para obtener una hipoteca y formar una familia.
Patrick, también de 30 años, se graduó con 42.000 libras de deuda, que ahora asciende a 72.000 libras. A pesar de recibir una oferta de trabajo con un aumento salarial de 15.000 libras, decidió rechazarla, dado que el incremento en los pagos del préstamo y los impuestos asociados reducirían significativamente sus beneficios. La complejidad del sistema, que ha sido reformado varias veces desde 1998, provoca que muchos graduados sientan que su inversión en educación se ha convertido en una carga financiera.
Desde la introducción del Plan 2 bajo el gobierno de David Cameron, las tasas universitarias han aumentado a 9.000 libras anuales, además de otros 12.000 libras en costes de manutención, lo que ha exacerbado la crisis financiera para los recién graduados. El actual primer ministro, Keir Starmer, se enfrenta al reto de gestionar las consecuencias de este sistema que ha dejado a muchos profesionales en apuros económicos.