El precio medio de repostar diésel y gasolina en España experimentará un aumento de seis céntimos por litro a partir del 1 de agosto de 2026. Esta subida se produce tras la reducción del descuento aplicado en el Impuesto de Hidrocarburos, que pasará de 15 céntimos por litro en julio a 10 céntimos en agosto. Además, el IVA se mantendrá en el 21%, lo que también contribuirá al incremento del coste para los consumidores.
Este cambio en la política fiscal se produce en un contexto en el que la inflación ha empezado a repuntar, alcanzando el 3,5%, el nivel más alto registrado en 2026. Antes de este aumento, el Índice de Precios al Consumo (IPC) se había estabilizado en un 3,2%, alejándose del objetivo del 2% establecido por el Banco Central Europeo. La presión sobre los precios de los combustibles, junto con el aumento del coste de la electricidad en comparación con el año anterior, ha sido un factor significativo en este repunte inflacionario.
El último decreto anticrisis del Gobierno, aprobado en junio y validado por el Congreso, eliminó el IVA reducido del 10% que se aplicaba desde julio, y en su lugar introdujo descuentos progresivos en el Impuesto de Hidrocarburos. Estos descuentos se reducirán gradualmente hasta desaparecer por completo en octubre, con una rebaja de cinco céntimos por litro menos que la que se aplicaba anteriormente, lo que impactará directamente en los precios que los consumidores pagarán en las estaciones de servicio.
La situación actual de los precios de los combustibles también está influenciada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha llevado a un aumento generalizado en los costes de energía. Este nuevo escenario fiscal y de precios se presenta en un momento crítico para los hogares españoles, que deben ajustar sus presupuestos ante el aumento de los gastos en combustible y electricidad.
Con estos cambios, llenar el depósito de un vehículo superará los 90 euros, lo que representa un nuevo reto para los conductores. Además, esta situación se produce en un contexto de creciente preocupación por el impacto de los precios de la energía en la economía general del país.
Contexto: En los últimos meses, España ha estado lidiando con una inflación creciente y la presión de los precios de la energía. La política fiscal relacionada con los combustibles ha sido objeto de cambios significativos, con descuentos temporales que han ido disminuyendo. Este nuevo aumento de precios para los combustibles no solo afecta a los consumidores individuales, sino que también tiene implicaciones más amplias para la economía, especialmente en un momento en que el país busca estabilizar su crecimiento económico tras los desafíos impuestos por la pandemia y la crisis internacional.