El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, ha anunciado la eliminación permanente del IVA sobre la factura eléctrica de los hogares, un impuesto del 5% que comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026. Esta decisión se produce apenas 20 horas después de asumir el cargo, sucediendo a Keir Starmer, quien durante su mandato, del 29 de julio de 2024 al 21 de julio de 2026, había recortado el Pago Invernal de Combustible, afectando a cerca de 10 millones de jubilados. Burnham ha decidido priorizar el alivio fiscal en un momento en que los precios de la electricidad en el Reino Unido son un 23% más altos que la media de la Unión Europea, siendo solo Alemania el país con tarifas más elevadas.
La medida de Burnham se presenta como un intento de distanciarse de la política fiscal de su predecesor, quien priorizó la consolidación fiscal en detrimento de la redistribución, un enfoque que resultó en un desplome de su popularidad. Aunque Starmer intentó rectificar su decisión en junio de 2025, su apoyo no logró recuperarse. Burnham, en cambio, busca evitar el mismo destino y ha optado por una medida de impacto en el hogar, donde el coste de la electricidad se ha convertido en una preocupación cada vez mayor para los ciudadanos británicos.
Las organizaciones sin ánimo de lucro continuarán pagando el IVA, al igual que la mayoría de las empresas, que seguirán soportando un tipo impositivo del 21%. La intención de Burnham de aliviar el coste de la electricidad para los hogares se da en un contexto donde el país ha estado lidiando con las consecuencias económicas tras su salida de la Unión Europea en 2021. A pesar de las promesas de un futuro próspero, la realidad ha sido una carga financiera adicional para muchos ciudadanos.
Con esta medida, Burnham intenta hacer frente a la crítica situación económica que afecta a las familias, que sienten el peso de las facturas altas en sus presupuestos mensuales. La decisión de eliminar el IVA es valorada como un paso significativo para abordar la crisis energética que enfrenta el país, especialmente en un periodo donde la inflación y el costo de vida han aumentado considerablemente.
El nuevo primer ministro se encuentra en un escenario complicado, ya que busca implementar políticas que resuenen positivamente entre los votantes y al mismo tiempo mantener la estabilidad económica del país. La apuesta por eliminar el IVA de la electricidad podría ser un primer paso hacia un cambio en la dirección económica del gobierno laborista, que busca recobrar la confianza de los ciudadanos tras la gestión de su predecesor.
Contexto: El gobierno del Reino Unido ha estado enfrentando desafíos económicos desde su salida de la Unión Europea, con un aumento en los precios de los bienes y servicios que afecta a los consumidores. En este contexto, la política fiscal ha sido un tema central en el debate público. El partido laborista, bajo el liderazgo de Starmer y ahora de Burnham, ha tenido que navegar entre la necesidad de consolidar las cuentas públicas y la presión por implementar medidas que beneficien a los más vulnerables. La eliminación del IVA en las facturas eléctricas es un paso que busca aliviar la carga económica sobre los hogares británicos, un aspecto crucial en el clima político actual.