Las tensiones entre Estados Unidos e Irán impactaron negativamente en los índices bursátiles estadounidenses, que cerraron a la baja el lunes. El S&P 500 perdió un 0,24%, finalizando en 7.109,14 puntos, mientras que el Nasdaq Composite cayó un 0,26% hasta 24.404,39, rompiendo una racha positiva de 13 jornadas, la más larga desde 1992.
A pesar de estas caídas, el Russell 2000 logró avanzar un 0,58%, alcanzando un nuevo récord de 2.792,96 puntos. Esta presión en el mercado se intensificó tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre la incautación de un buque iraní en el Golfo de Omán y su advertencia sobre posibles ataques si no se llega a un acuerdo.
El mercado energético sintió el impacto inmediato, con el crudo West Texas Intermediate subiendo un 6,87% hasta $89,61 por barril, mientras que el Brent se incrementó un 5,64%, alcanzando $95,48. Este aumento en los precios del petróleo podría ejercer más presión inflacionaria sobre consumidores y pequeñas empresas, afectando particularmente a sectores con alta participación hispana.
Sin embargo, algunos segmentos del mercado mostraron fortaleza, como las acciones de software, que impulsaron al alza el ETF IGV, que ganó más de un 1%. A pesar de la volatilidad introducida por esta nueva escalada, algunos gestores creen que el rally podría continuar gracias al crecimiento de las utilidades corporativas.