En 2026, las compañías tecnológicas estadounidenses han intensificado sus emisiones de deuda, alcanzando casi 194.000 millones de dólares en bonos, lo que representa un incremento del 79% respecto al año anterior. Esta tendencia ha sido impulsada por la creciente necesidad de financiar infraestructuras para la Inteligencia Artificial (IA), a medida que empresas como Amazon, Alphabet, Meta y Oracle buscan capital para sus proyectos. Según Goldman Sachs, las inversiones relacionadas con la IA podrían superar los 730.000 millones de dólares este año, de los cuales un tercio requerirá financiación a través de deuda.
Históricamente, gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Meta han prosperado gracias a software y algoritmos, pero la IA exige una inversión significativa en centros de datos, semiconductores y otras infraestructuras. Esta situación ha llevado a un aumento en la competencia por captar capital entre gobiernos y estas grandes empresas tecnológicas. A finales de 2025, estas firmas representaban solo el 3% del total de la deuda estadounidense, pero actualmente constituyen más del 15% de todas las nuevas emisiones en 2026.
Como resultado, los estados soberanos deben lidiar con un nuevo competidor en el mercado de deuda: las grandes empresas de tecnología, que ofrecen rendimientos más atractivos. Esto significa que fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos soberanos ahora tienen más opciones para invertir. La ley de oferta y demanda sugiere que estos inversores optarán por donde obtendrán mejores retornos, lo que a su vez encarece la financiación tanto para las empresas tecnológicas como para los estados.
El aumento en los costos de financiación se refleja en las tasas de interés. Esta semana, el Treasury de EE.UU. a 30 años alcanzó un 5,337%, el nivel más alto desde 2007. En Japón, la deuda a 10 años ha alcanzado su mayor coste desde 1996, y en Alemania, se ha llegado a un máximo en 15 años. Esta situación plantea un desafío considerable para los gobiernos, que deben endeudarse para cubrir gastos esenciales como defensa y bienestar social.
Las empresas hiperescaladoras, que son las que han crecido rápidamente y han acumulado grandes volúmenes de deuda, ahora ofrecen rendimientos más altos que los bonos estatales de EE.UU. a paridad de vencimiento. Este cambio en la dinámica del mercado de deuda está creando un entorno competitivo donde tanto gobiernos como empresas tecnológicas luchan por atraer a los mismos inversores.
Contexto: La revolución de la Inteligencia Artificial ha transformado la manera en que las empresas operan, aumentando su dependencia de la financiación para sostener el crecimiento. En España, la adopción de la IA está en aumento, y el sector tecnológico se ha visto impulsado por la inversión tanto pública como privada. La competencia por los recursos financieros se intensifica en un contexto donde las grandes corporaciones tecnológicas buscan expandir sus capacidades, lo que podría tener repercusiones en el coste de la deuda para el Estado español y su capacidad para financiar proyectos clave.