El sector de las finanzas descentralizadas (DeFi) ha sufrido una pérdida de casi 14.000 millones de dólares en inversiones, reflejando la creciente inquietud por la seguridad tras varios ciberataques. Recientemente, Aave, el mayor prestamista del sector, fue blanco de un robo de aproximadamente 290 millones de dólares por hackers relacionados con Corea del Norte, lo que ha desencadenado una crisis de confianza en el ámbito. Este incidente se une a otro ataque anterior, donde se sustrajeron 280 millones de dólares de la plataforma de negociación Drift.
Las DeFi, que buscan reemplazar a intermediarios tradicionales como bancos y brókeres mediante contratos automatizados, se consideraban el futuro de las finanzas. Sin embargo, los recientes hackeos han puesto en entredicho estos argumentos, según Lucas Tcheyan, investigador de criptomonedas en Galaxy. La preocupación por la seguridad se intensifica en un momento en que instituciones financieras tradicionales están explorando la adopción de tecnologías blockchain.
El crecimiento del sector DeFi fue notable, pasando de menos de 1.000 millones de dólares en 2020 a aproximadamente 180.000 millones de dólares en 2021. Sin embargo, actualmente el mercado se ha contraído a unos 86.000 millones de dólares, cerca de su nivel más bajo en un año, evidenciando la fragilidad de esta red interconectada de aplicaciones financieras.