El informe titulado Estado de la financiación para la naturaleza 2026, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), destaca que cada dólar destinado a la protección del medioambiente contrasta con 30 dólares que se invierten en actividades perjudiciales para los ecosistemas. Esta situación subraya la necesidad de una reforma financiera integral, según la ONU, para evitar el colapso de ecosistemas que representan más de la mitad del PIB mundial.
Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, enfatizó la urgencia de alinear las inversiones con la recuperación del medioambiente. Aunque ha habido un aumento en la financiación para soluciones naturales, esta sigue siendo insuficiente frente a subsidios que afectan negativamente al entorno. La directora advirtió que se presenta una disyuntiva clara: "O invertimos en la destrucción de la naturaleza o impulsamos su recuperación; no hay término medio".
El informe también refleja que sectores como la gran industria, los servicios públicos y las empresas energéticas son responsables de una alta presión sobre los ecosistemas. A pesar de ello, comienzan a observarse tendencias positivas en el sector energético, lo que podría indicar un cambio hacia prácticas más sostenibles.