La inflación en España se moderó en diciembre, cerrando 2025 en un 2,9% interanual, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este descenso se debe principalmente a la caída en los precios de los carburantes y la menor subida de los paquetes turísticos, lo que también ha llevado a que la inflación media del año se sitúe en 2,7%.
El índice subyacente, que excluye alimentos y energía, se mantuvo en 2,6%, el nivel más alto desde finales de 2024, lo que indica que las presiones en el sector servicios continúan. Este contexto sugiere que el proceso de desinflación avanza en el país, aunque de manera desigual y gradual, limitando las posibilidades de una rápida relajación de la política monetaria en la eurozona.
En Estados Unidos, el IPC de diciembre se mantuvo en 2,7% interanual, sin cambios respecto a noviembre y marcando la cifra más baja desde julio. La inflación de alimentos creció un 3,1%, mientras que los productos energéticos aumentaron 2,3% en comparación con el año anterior. Esto sugiere que, aunque la inflación no representa un obstáculo inmediato para los mercados, tampoco justifica un endurecimiento de la política monetaria.