El ahorro de los ciudadanos europeos ha experimentado un notable incremento, con la tasa en España alcanzando cerca del 12% de la renta. Comparativamente, países como Holanda y Francia registran tasas del 17,31% y 17,98% respectivamente, mientras que Alemania lidera con un 19,17%.
Este cambio en el comportamiento de ahorro se produce en un contexto donde la banca tradicional enfrenta el desafío de atraer a los jóvenes, quienes están optando por neobancos en lugar de las entidades financieras convencionales. La desaparición de las cajas de ahorros ha contribuido a que los bancos deleguen la educación financiera de los futuros clientes en estas nuevas plataformas.
A pesar de que el consumo de los hogares europeos ha crecido un 5,5% desde 2019, su confianza en la mejora de las condiciones de vida sigue siendo baja, lo que impacta en la economía. En contraste, el consumo en Estados Unidos ha aumentado un 18%, mientras que el crecimiento en el Reino Unido es de solo 2%.
Si las familias del continente hubieran mantenido sus niveles de ahorro previos a la pandemia, la economía europea podría haber crecido 1,3 puntos más, según estimaciones de Bloomberg.