Ucrania enfrenta obstáculos significativos en su búsqueda de un préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea, debido al veto de Hungría. El ministro de Finanzas, Serhiy Marchenko, expresó su decepción por la situación, aunque mantiene la esperanza de un desbloqueo inminente del acuerdo, que fue aprobado en diciembre pero todavía no ha sido implementado.
La negativa de Budapest se produce en el contexto de tensiones por el suministro de petróleo ruso a través de un oleoducto, lo que ha agravado las relaciones entre Viktor Orbán y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Orbán ha declarado que no se liberará el financiamiento hasta que se restablezcan los flujos energéticos, mientras que Marchenko ha evitado criticar abiertamente a Hungría, enfatizando los esfuerzos de Ucrania por resolver la situación.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, también se ha manifestado en contra de Orbán, acusándolo de utilizar la crisis energética con fines políticos. La creciente frustración entre los líderes europeos hacia Hungría se hace palpable, estableciendo un clima de tensión en las cumbres recientes.