En julio de 2026, los préstamos a las familias alcanzaron un total de 763.863 millones de euros, según datos del Banco de España. Este incremento se debe principalmente al aumento de los créditos al consumo, que se elevaron en un 11,04% en términos interanuales, alcanzando los 121.650 millones de euros. Estos créditos permiten a los consumidores financiar la compra de bienes duraderos, como electrodomésticos, viajes o mobiliario.
El tipo de interés medio de los préstamos al consumo se sitúa actualmente en 6,7%, cifra que refleja un costo más elevado en comparación con los préstamos hipotecarios. La facilidad de acceso a estos créditos se debe a su naturaleza, los cuales son más accesibles que los hipotecarios. Yogi Thadhani, Country Manager de Prestalo y Finteca, considera que este aumento en los créditos al consumo indica un contexto financiero positivo, destacando que no se trata de un endeudamiento por necesidad, sino de una manifestación de confianza por parte de los consumidores.
Los préstamos destinados a otros fines también se han registrado, alcanzando un total de 66.870 millones de euros, aunque esto representa una disminución del 16,8% respecto al año anterior. Es importante señalar que este dato excluye las operaciones que incluyen anticipos desde abril, lo que implica que se han contabilizado únicamente aquellos créditos sin anticipos en los meses analizados.
El crecimiento de los créditos al consumo es un reflejo de la tendencia de los hogares a planificar sus gastos con optimismo, según Thadhani. Este fenómeno se produce en un entorno donde las hipotecas continúan siendo el principal motor de la deuda familiar, aunque el aumento en los créditos al consumo sugiere un cambio en la dinámica de financiamiento de las familias en España.
Contexto: El Banco de España ha estado monitorizando las tendencias en el crédito desde hace varios años, con un enfoque particular en cómo los préstamos afectan a la economía familiar. En los últimos meses, se ha observado un aumento en la confianza del consumidor, lo que ha llevado a un aumento en la contratación de créditos al consumo. Esta tendencia es relevante para la economía española, ya que refleja el estado de salud financiero de los hogares y su capacidad para asumir deudas, lo que a su vez puede influir en el crecimiento económico general.