El año 2026 marcará un cambio significativo en la forma en que España asegura sus suministros energéticos. La reciente ofensiva militar de EE.UU. e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, ha alterado drásticamente las rutas marítimas y ha provocado un bloqueo en el estrecho de Ormuz, afectando el 20% del tráfico mundial de petróleo y gas natural. Como consecuencia, España ha comenzado a diversificar sus fuentes de importación de crudo, abriendo nuevos canales de suministro.
Los países africanos han cobrado una especial importancia en este nuevo panorama, así como Kazajistán, un importante productor de energía en Asia Central. La llegada de petróleo de Venezuela también ha sido crucial, dado el contexto de escasez de recursos. Esta situación forma parte de la estrategia de diversificación que España había empezado a implementar, ya que su dependencia del estrecho de Ormuz era relativamente baja, con Arabia Saudí e Irak como sus principales proveedores.
Un informe de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) indica que, hasta mayo de 2026, España ha reducido un 1,4% sus importaciones de petróleo. Este informe destaca no solo la disminución de las importaciones, sino también la reconfiguración de los proveedores, con un reequilibrio en la importancia de distintos mercados. La presión global para obtener petróleo podría, sin embargo, generar conflictos económicos entre naciones, lo que subraya la necesidad de contar con una amplia variedad de suministradores.
En el caso de Estados Unidos, se observó una dependencia creciente en los primeros meses del año, pero esta ha disminuido un 6,3% en mayo. Más drástico ha sido el descenso en las importaciones desde Canadá, que han caído un 23%, mientras que México ha visto una reducción del 12%. Estas cifras reflejan la tensión en el suministro de petróleo en el contexto de la crisis en Oriente Medio y la urgencia de diversificar las fuentes de importación.
La situación actual resalta la importancia de que España mantenga una estrategia de diversificación robusta en el suministro de energía, algo que se ha vuelto más crítico a medida que se desarrolla el conflicto en Irán. La dependencia de un número limitado de proveedores se ha mostrado como un riesgo, y el país busca fortalecer su posición mediante la exploración de nuevas alianzas en África y Asia.
Contexto: Desde hace años, España ha estado intentando diversificar sus fuentes de energía, especialmente después de la crisis del petróleo de 1973 y el posterior aumento de precios. La dependencia de suministros de crudo de pocos países, como Arabia Saudí e Irak, ha sido un punto de preocupación, llevando a la búsqueda de alternativas en otros mercados. La relevancia de la importación de petróleo de Kazajistán y otros países es un paso hacia la estabilidad energética, especialmente en un contexto geopolítico inestable.