El informe titulado Digitalisation of the hydrogen value chain, publicado a finales de julio por el Observatorio Tecnológico del Hidrógeno, enfatiza la oportunidad de la industria del hidrógeno para evitar las deudas digitales que enfrentan industrias más antiguas. Este documento fue elaborado por once organizaciones del sector, incluyendo empresas destacadas como Enagás, Moeve, Siemens Energy, ABB y Emerson.
El informe señala que gran parte de la infraestructura necesaria para operar hidrógeno renovable a gran escala, como plantas de electrólisis y redes de almacenamiento, aún está en fase de diseño o construcción. Esto brinda a la nueva industria del hidrógeno una ventaja única: la capacidad de integrar arquitectura de datos, automatización y ciberseguridad desde el inicio, en lugar de tener que adaptar sistemas obsoletos posteriormente.
Una de las conclusiones más destacadas del informe es que el hidrógeno puede surgir como una de las primeras industrias energéticas dígitalmente nativas desde su inicio. No se trata de innovar en tecnología, ya que mucho de lo necesario ya está disponible en sectores como el petróleo, el gas y la química, sino de poder implementar esas tecnologías sin heredar sistemas antiguos que limiten su desarrollo.
El proceso de digitalización comienza antes de que se construya la planta. Las decisiones cruciales sobre la cantidad de electrolizadores, almacenamiento y fuentes de energía se toman en las etapas iniciales del proyecto, cuando aún es una hipótesis. Estas decisiones son fundamentales para optimizar la configuración del proyecto en función de variables como la meteorología, el precio de la electricidad y la demanda prevista. Un caso documentado por McKinsey muestra cómo una compañía energética, que trabaja en megaproyectos de hidrógeno y amoniaco renovable, utilizó gemelos digitales en fases tempranas para realizar estas evaluaciones.
El informe también destaca que gran parte del gasto digital de la industria pesada actual se destina a solventar problemas de decisiones tomadas hace décadas, en vez de adquirir nuevas capacidades. Esto contrasta con la situación actual del hidrógeno, que tiene la oportunidad de evitar esa carga y establecer un modelo más eficiente desde el principio.
Contexto: La transición hacia el hidrógeno como fuente de energía ha cobrado relevancia en Europa y España en los últimos años, impulsada por la búsqueda de fuentes de energía más sostenibles. El Gobierno español ha establecido objetivos ambiciosos para el desarrollo de esta industria, con la meta de alcanzar 4.000 megavatios de capacidad de electrólisis para 2030. Este cambio se enmarca en un esfuerzo más amplio por descarbonizar la economía y reducir la dependencia de combustibles fósiles, alineándose con las directrices de la Unión Europea en materia de sostenibilidad y cambio climático.