El queroseno utilizado por aviones comerciales en la Unión Europea se beneficia de una exención fiscal que ha permanecido vigente durante 80 años. Esta situación provoca una diferencia de precios significativa en los billetes de avión en comparación con otros medios de transporte. Por ejemplo, un vuelo de ida y vuelta entre Barcelona y Bruselas puede costar menos de 70 euros, mientras que el trayecto en tren, que requiere transbordo, supera los 200 euros, y realizar el mismo recorrido en coche puede llegar a costar 400 euros como mínimo.
El precio del queroseno ha experimentado un aumento notable debido a la reciente guerra en Irán, que ha elevado el precio del petróleo. En septiembre, el coste del combustible para aeronaves alcanzó 4,63 dólares por galón, que equivale a 1,06 euros por litro, cifra que representa más del doble de los precios registrados en enero y febrero. Este incremento es notable, especialmente en un contexto donde el litro de gasolina en muchas gasolineras de Cataluña supera los 2 euros, un aumento de aproximadamente 0,4 euros desde febrero.
La exención fiscal del queroseno para aviación, que se aplica a la mayoría de los vuelos dentro de la UE y a los vuelos comerciales internacionales, es notablemente diferente de la situación de los combustibles para automóviles. En España, el precio de la gasolina incluye impuestos como el impuesto especial sobre hidrocarburos y el IVA, que en conjunto representan cerca de la mitad del precio total. Sin embargo, el queroseno, a pesar de ser un derivado del petróleo, no está sujeto a estos gravámenes.
Esta exención tiene sus raíces en un tratado de aviación firmado en la década de 1940, periodo en el que Europa se encontraba en proceso de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. En total, 52 estados firmaron el acuerdo que estableció este precedente, lo que ha permitido que el sector aéreo disfrute de estas ventajas fiscales hasta la actualidad. A pesar de las iniciativas para gravar el queroseno, estas propuestas siguen sin avanzar.
La disparidad en los precios entre el transporte aéreo y otros medios de transporte ha suscitado críticas y preguntas sobre la equidad en la política fiscal de la UE. Muchos se preguntan cómo se justifica que el queroseno no esté sujeto a impuestos mientras los ciudadanos pagan precios elevados por combustibles en sus vehículos.
Contexto: La política fiscal en Europa en relación al queroseno ha sido objeto de debate durante años, especialmente en el contexto de la lucha contra el cambio climático y la búsqueda de una mayor equidad fiscal. En los últimos años, la Unión Europea ha explorado diferentes alternativas para reformar el sistema impositivo en el sector del transporte, pero las decisiones han encontrado obstáculos políticos y económicos. La industria de la aviación, que genera miles de millones en ingresos, ha defendido la exención fiscal como un medio para promover la competitividad en un mercado global. Sin embargo, este debate sigue siendo relevante en el contexto actual, donde los precios de los combustibles están en alza y la preocupación por la sostenibilidad es cada vez más apremiante.