La banca de inversión de Banco Santander enfrenta un retroceso significativo, con una pérdida de 827 millones de euros en beneficios. A pesar de ello, la entidad ha dedicado esfuerzos en construir una infraestructura sólida, incorporando más de 13.347 profesionales en este sector y reforzando sus equipos en Nueva York y Londres.
El banco, liderado por su presidenta Ana Botín y el consejero delegado Héctor Grisi, busca competir con las grandes firmas de Wall Street, aunque con un enfoque distinto. Mantiene un perfil de riesgo bajo, evitando la operativa por cuenta propia y centrando su negocio en asesorar a los clientes en lugar de realizar operaciones especulativas.
La estrategia de Santander se basa en ofrecer una franquicia global diversificada, lo cual es crucial para mitigar riesgos en un contexto de volatilidad y tensiones geopolíticas. La entidad enfatiza que su crecimiento en los mercados se produce al acompañar a sus clientes, no a través de transacciones de productos complejos.