Repsol ha actualizado su plan estratégico, extendiendo su horizonte hasta 2028, con una significativa reducción en su inversión anual, que pasará de 3.900 millones a un máximo de 3.000 millones de euros. Este ajuste se enmarca en un enfoque hacia el negocio de upstream, priorizando la exploración y producción de hidrocarburos, que recibirá entre el 30% y el 35% del total de la inversión, mientras que las energías renovables se quedarán con un 5% a 10%.
El grupo prevé elevar el dividendo a casi 1,3 euros por acción, lo que supone un incremento del 20% respecto a la cifra actual, y destinará 3.600 millones de euros en dividendos entre 2026 y 2027. Además, se planea una recompra de acciones que añadirá entre 2.000 y 3.500 millones, lo que sumaría un total de 7.100 millones de euros en retribuciones a los inversores hasta 2028.
El nuevo plan también contempla un precio del petróleo de alrededor de 65 dólares por barril de Brent, mucho menos que los más de 100 dólares alcanzados recientemente debido a tensiones en el Golfo Pérsico. Repsol espera recoger los beneficios de su intensa fase de inversiones, aumentando la rentabilidad para sus accionistas sin importar el contexto del mercado.