Renfe ha lanzado un proyecto controversial destinado a crear una empresa mixta de autobuses, que reemplazará los servicios ferroviarios por carretera en caso de obras o interrupciones. Este anuncio se produce en un contexto de inminentes reformas en la red ferroviaria, donde se anticipan numerosas interrupciones debido a trabajos de mantenimiento y modernización.
La empresa ferroviaria estima que serán necesarios entre 200 y 300 autobuses diarios para asegurar la movilidad de los pasajeros afectados. Sin embargo, el plan ha encontrado resistencia por parte del sector del autobús, especialmente entre autónomos y pequeñas y medianas empresas (pymes), que ven en esta iniciativa una amenaza a su supervivencia.
El 8 de abril de 2026, Renfe publicó los pliegos definitivos para seleccionar un socio privado que participará en esta nueva empresa de autobuses. El acuerdo previsto tiene una duración de 10 años y establece requisitos exigentes, como poseer una flota mínima de 500 autobuses y demostrar una facturación de al menos 75 millones de euros en los últimos tres años. Estas condiciones dificultan la participación de la mayoría de las más de 2.000 empresas de autobuses en España, ya que solo 10 u 11 podrían cumplir con los criterios establecidos.