La compañía Navantia ha recibido una financiación sin precedentes de 598 millones de euros por parte de la Sociedad de Participaciones Industriales (SEPI) para el pasado ejercicio, en medio de su prolongada crisis financiera. Este apoyo estatal se produce tras 18 ejercicios consecutivos en números rojos, aunque la empresa espera lograr beneficios en los próximos años gracias a su cartera de pedidos, que se encuentra en niveles máximos.
La financiación, que se ha estructurado en tres préstamos participativos, ha elevado la deuda total de Navantia con la SEPI a 2.219 millones de euros. El primero de estos préstamos fue concedido el 30 de junio de 2025 por un importe de 159 millones de euros. Apenas un mes después, se otorgó un segundo préstamo de 186 millones de euros, y el último, por 253 millones de euros, se formalizó el 23 de diciembre de 2025. Todos estos préstamos tienen un plazo de reembolso que se extiende entre este año y 2030.
Desde 2015, la SEPI ha recurrido a este tipo de financiación como una manera de apoyar a los astilleros, ya que los préstamos participativos permiten aumentar los recursos propios sin incrementar la deuda contable, dado que se consideran patrimonio neto. Navantia ha ido saldando de manera progresiva los préstamos recibidos entre 2015 y 2020, aunque todavía mantiene 15 operaciones de financiación que se concedieron entre 2021 y 2027.
En el pasado año, la empresa devolvió a la SEPI un total de 427 millones de euros correspondientes a cuatro préstamos que habían sido otorgados durante la pandemia. Los préstamos participativos que recibe Navantia cuentan con un interés fijo que se corresponde al euríbor a 12 meses más un diferencial de 100 puntos básicos. Adicionalmente, si el resultado neto del ejercicio es positivo, se aplica un interés variable del 0,25% sobre el principal del préstamo.
Navantia, que ha sido un actor clave en la industria naval española, enfrenta desafíos significativos en su camino hacia la rentabilidad. La empresa ha trabajado en proyectos estratégicos que incluyen la construcción de buques militares y civiles, lo que podría tener un impacto positivo en su futuro financiero.
Contexto: La industria naval en España ha vivido un periodo complejo, marcado por la necesidad de reestructuración y apoyo estatal. En los últimos años, empresas como Navantia han dependido del respaldo del gobierno para mantener sus operaciones. La SEPI ha jugado un papel crucial en la financiación de estas empresas, utilizando préstamos participativos para asegurar su estabilidad financiera sin incrementar su carga de deuda. Esta dinámica se ha vuelto esencial para la sostenibilidad de la industria en un contexto global competitivo.