La retribución a los máximos ejecutivos de la banca española cotizada alcanzó los 54 millones de euros en 2025, lo que representa un incremento del 4% respecto al año anterior. Este aumento es notable en un contexto donde la banca en general ha visto resultados positivos en sus operaciones. A pesar de esto, el BBVA ha decidido reducir los bonus a su plantilla, a pesar de haber superado sus objetivos establecidos.
En términos de compensación individual, Ana Botín, presidenta del Banco Santander, recibió 14,78 millones de euros, lo que corresponde a un crecimiento del 3% en comparación con 2024. Por otro lado, César González-Bueno, quien era consejero delegado de Sabadell, recibió 4,81 millones de euros, lo que equivale a 0,287% de los beneficios ajustados del banco. Este porcentaje se traduce en 28,7 puntos básicos.
El análisis realizado por UBS sugiere que, aunque Santander es quien más paga a sus ejecutivos en términos absolutos, otras entidades como Sabadell y Bankinter se posicionan mejor en relación a sus beneficios. Bankinter se encuentra muy cerca de Sabadell, con una cifra equivalente a 26 puntos básicos de sus ganancias. En tercer lugar, Unicaja tiene a su máximo ejecutivo con una retribución que representa 18,7 puntos básicos.
En la comparación de las retribuciones, Ana Botín triplica el sueldo de González-Bueno, pero su compensación se traduce en 11,8 puntos básicos de los beneficios ajustados de Santander, siendo menos de la mitad de lo que representa en Sabadell. La situación es similar para Héctor Grisi, cuyo salario de 11,4 millones de euros equivale a 9,1 puntos básicos.
En la parte inferior de la lista se encuentra BBVA, cuyo presidente Carlos Torres tiene una retribución que representa 7,3 puntos básicos, mientras que su consejero delegado, Onur Genç, recibe 6,4 puntos básicos de los beneficios ajustados de la entidad.
Contexto: La banca española ha experimentado cambios significativos en su estructura de remuneración en los últimos años. Las entidades como Santander, BBVA, y CaixaBank han dominado el sector tanto en términos de activos como de beneficios. Las decisiones acerca de la retribución de los ejecutivos se vuelven cruciales en un entorno donde se busca equilibrar la compensación con la rentabilidad y la percepción pública, especialmente tras las críticas recibidas por los altos salarios en el sector financiero. Estos ajustes marcan un cambio en la dinámica de cómo las entidades valoran a sus líderes frente a los resultados obtenidos y el impacto que esto tiene en sus empleados y accionistas.