El informe titulado "Financial futures: Leading through disruption", elaborado por DLA Piper, revela que el 44% de los directivos del sector financiero anticipa un impacto significativo de la gestión general de la regulación en sus organizaciones. Esta cifra ha aumentado considerablemente desde el 19% registrado en 2024. La investigación se basa en cerca de 800 entrevistas realizadas en octubre de 2025, donde un 20% de los participantes proviene de fondos y entidades de gestión, lo que proporciona una visión valiosa sobre la transformación operativa en este sector.
A pesar de que la carga regulatoria sigue siendo intensa, su naturaleza ha cambiado. Los desafíos que enfrentan las entidades financieras han evolucionado desde la mera interpretación e implementación de nuevas normativas hacia la gestión continua del cumplimiento normativo. Esto implica mantener actualizados no solo los sistemas y controles, sino también los datos y políticas internas mientras las regulaciones continúan en constante evolución.
En 2024, un 58% de los encuestados consideraba el cumplimiento de nuevas regulaciones como uno de sus principales retos. Sin embargo, este porcentaje ha disminuido al 36% en 2025, lo que indica una adaptación a un contexto regulatorio más estable. A pesar de esta disminución en la percepción de cumplimiento como desafío, la integración de la regulación en el funcionamiento diario de las compañías ha llevado a que su gestión se convierta en una disciplina operativa continua, afectando a diversas áreas como Producto, Operaciones, Riesgos, Tecnología, Datos, Distribución y Marketing.
El cambio en la percepción de la regulación se explica porque ya no se ve como un proyecto puntual, asociado a la implementación de una norma específica, sino como un proceso continuo que influye en los presupuestos y las prioridades de las empresas. Cada modificación normativa puede requerir una revisión exhaustiva de la documentación de los fondos, los procesos de comercialización y los contratos con proveedores, así como de las herramientas de reporting y la información proporcionada a los inversores.
Esta tendencia a integrar la regulación en el día a día operativo implica también que la responsabilidad del cumplimiento ya no recae exclusivamente en los departamentos jurídicos o de Cumplimiento. En cambio, ahora se distribuye entre varias áreas de la empresa, lo que refuerza la importancia de un enfoque colaborativo para abordar los retos regulatorios.
Contexto: A medida que el sector financiero se adapta a un entorno regulatorio en constante cambio, las entidades deben enfrentar la necesidad de cumplir con normativas que afectan su operativa diaria. En España, la evolución de regulaciones como las directrices del BCE y la normativa de la Hacienda han impactado fuertemente la gestión financiera. La integración de la regulación en la cultura corporativa es vital para garantizar que las empresas no solo cumplan con las normativas, sino que también optimicen su operativa y competitividad en el mercado.