La Comisión Europea está llevando a cabo una revisión significativa de las normativas que regulan las fusiones corporativas en un esfuerzo por cerrar la brecha de competitividad con Estados Unidos y China. Este proceso podría tener un impacto profundo en la economía de la Unión Europea, al buscar facilitar la creación de grandes empresas europeas que puedan competir en el mercado global.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera, destacó que la revisión no será un "cheque en blanco", subrayando la importancia de proteger a los consumidores de abusos de posición dominante. El nuevo marco regulatorio, que se encuentra en su última fase de adopción, incluirá factores como la sostenibilidad y la resiliencia del mercado interno en la evaluación de las fusiones.
Este cambio marca la mayor flexibilización en dos décadas de las reglas de fusiones en Europa. Según un borrador de nuevas normas, se dará mayor relevancia a la "innovación" y la "inversión" en comparación con el poder de fijación de precios, una modificación que busca adaptar la regulación a la realidad económica actual. Los sectores de comunicaciones han solicitado que se permita una mayor concentración, argumentando que en Estados Unidos operan solo tres grandes empresas.