La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente sectores como el empresarial y el económico, llevando a gobiernos a enfrentar el dilema de regular o no esta tecnología. Los países, ante esta incertidumbre, intentan encontrar su lugar en un panorama donde la IA de vanguardia requiere recursos como capital, talento y energía. En este contexto, Argentina está adoptando un enfoque diferente al de potencias como Estados Unidos y China.
El presidente argentino, Javier Milei, ha propuesto en un artículo en el Financial Times que el país debe convertirse en un destino atractivo para proyectos relacionados con la IA, evitando regulaciones prematuras. Su estrategia incluye un marco legal que favorezca el desarrollo de empresas impulsadas por IA, con incentivos como un impuesto de sociedades reducido y condiciones favorables para inversores.
En lugar de intentar crear una empresa como OpenAI, Argentina busca facilitar la instalación de infraestructuras y nuevos modelos empresariales. Este enfoque se centra en aspectos como la energía, el suelo y la simplificación de trámites, lo que podría ser crucial para atraer inversiones en el sector tecnológico.