La inteligencia artificial (IA) está dando un paso significativo hacia su integración en sistemas físicos que pueden interactuar con el entorno. Según el informe de Barclays Research titulado AI Gets Physical, esta nueva fase se centra en tres elementos clave: el cerebro (software), el cuerpo (sistemas mecánicos) y la energía (baterías).
El avance en la IA se traduce en la creación de la llamada IA física, que permite a las plataformas combinar percepción, decisión y acción en entornos reales. Este cambio se produce gracias a mejoras en los modelos de aprendizaje y una evolución en el hardware, lo que cambia el enfoque del desarrollo de software a la ejecución efectiva en el mundo físico.
Los actuadores, responsables de la locomoción en los robots humanoides, representan aproximadamente el 50% del coste total, lo que plantea desafíos significativos para su implementación a gran escala. Junto con otros componentes mecánicos y motores, estos elementos son cruciales para el despliegue eficiente de la IA en aplicaciones industriales y logísticas.
Este enfoque en el hardware está transformando la cadena de valor, que abarca desde el diseño hasta la fabricación e integración de estos componentes, marcando un cambio crucial en la forma en que se aplica la inteligencia artificial.