El sector de la hostelería se enfrenta a un panorama complicado este verano, ya que se prevé un crecimiento moderado de la facturación del 3,5% en los primeros meses del año, impulsado principalmente por el aumento de precios. Sin embargo, el volumen de ventas ha disminuido un 1%, lo que refleja una menor demanda de los consumidores, que se muestran más cautelosos en sus gastos debido a la incertidumbre económica.
El conflicto en Irán ha contribuido a la escalada de precios, afectando directamente a los costos de los productos en el sector de gran consumo. José María Bonmatí, director general de Aecoc, ha indicado que el crecimiento será inferior al de años anteriores, resaltando la necesidad de gestionar los márgenes de beneficio con gran eficiencia ante la presión de los costos, especialmente el laboral.
Con la inflación en aumento, los empresarios del sector hostelero temen que si los precios continúan incrementándose para cubrir los gastos, la demanda podría verse gravemente afectada. Los consumidores, con presupuestos limitados, están adaptando su comportamiento, lo que plantea un desafío adicional para la rentabilidad del sector.