Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, las empresas estadounidenses han desinvertido un total de 7.794 millones de euros en España, según datos del Ministerio de Economía. Este monto representa el mayor registro histórico y supera la cifra de 7.672 millones de euros que fue desinvertida durante los cinco años previos, que abarcan el mandato de Joe Biden y parte del anterior mandato de Trump. La creciente desinversión se ha intensificado en los últimos meses, impulsada por un deterioro en las relaciones bilaterales y factores como la inestabilidad política y la presión fiscal.
A pesar de esta tendencia negativa, compañías de renombre como Amazon, Google, Microsoft, Meta, Ford y BlackRock continúan realizando inversiones significativas en el país. Sin embargo, la perspectiva de futuras contracciones podría poner en riesgo proyectos valorados en 140.000 millones de euros. Actualmente, más de 1.280 filiales estadounidenses operan en España, generando aproximadamente 200.000 empleos directos, especialmente en los sectores tecnológico, industrial, de consumo y defensa.
La desinversión, en términos de Inversión Extranjera Directa (IED), implica que los inversores reducen o eliminan su participación en activos o empresas en el extranjero, lo que se traduce en la salida neta de capitales. A pesar de que los Estados Unidos se mantienen como el principal inversor en España, con un volumen acumulado de IED de 116.000 millones de euros, la neta inversión, calculada como la diferencia entre las desinversiones y la inversión bruta, refleja una tendencia preocupante.
En el año 2025, las inversiones brutas de empresas estadounidenses en España alcanzaron los 10.200 millones de euros. Desde 2020 hasta el primer trimestre de 2026, el total de inversión de estas empresas se sitúa en 45.614 millones de euros. Sin embargo, la desinversión ha mostrado un incremento significativo, lo que indica una pérdida de confianza entre los inversores estadounidenses en el entorno económico y político español.
La situación actual resalta la vulnerabilidad de las inversiones en España y la necesidad de un entorno más estable y predecible para fomentar la confianza de inversores extranjeros. La salida de capitales puede tener un impacto negativo en la economía local, afectando el crecimiento y el empleo en sectores clave.
Contexto: Desde 2020, las relaciones económicas entre España y Estados Unidos han enfrentado desafíos, con cambios políticos que han influido en la inversión extranjera. La gran presencia de empresas estadounidenses en el país es crucial para el tejido económico español, y su actividad representa una parte significativa del empleo en diversos sectores. Con la presión fiscal y la inestabilidad política, la tendencia de desinversión podría continuar afectando la economía española en los próximos años.