La ruptura del programa de desarrollo del caza de sexta generación, en el que participaban España, Francia y Alemania, ha dejado un vacío en la defensa europea. La falta de acuerdo entre Airbus y Dassault sobre la participación de cada empresa ha llevado a la cancelación del sistema de combate aéreo europeo FCAS.
Tras el colapso de las negociaciones, Indra y Airbus deberán explorar nuevas asociaciones para avanzar en el desarrollo de un caza europeo conjunto. La empresa sueca Saab se perfila como una candidata ideal, ya que podría proporcionar la tecnología de aviónica necesaria, la cual iba a ser suministrada por Dassault en el proyecto anterior.
En este contexto, Saab ofrece los modelos de avión de combate Gripen E y Gripen F, que son de generación 4,5 y cuentan con una longitud de 15,9 metros. Estos cazas, que incorporan un propulsor de General Electric, podrían ser fundamentales para la nueva estrategia de defensa europea, especialmente ante el avance de iniciativas como el GCAP en el que colaboran el Reino Unido, Japón e Italia.