La planta de Inovyn en Martorell ha visto paralizada su actividad, afectando a sus 300 empleados, debido a la crisis ferroviaria en Catalunya, que ya dura más de una semana. La compañía, que depende de la llegada de diclorometano por ferrocarril desde el Port de Barcelona, ha recibido únicamente un tren en los últimos diez días, lo que ha dificultado su producción.
Esta situación refleja un problema más amplio que afecta a múltiples empresas en la región. Aproximadamente el 18% de las mercancías que llegan al puerto se distribuyen por ferrocarril, pero el bloqueo en las entradas y salidas sigue vigente. Las autoridades portuarias han mencionado que las soluciones temporales, como el transporte nocturno por la costa, no son suficientes para manejar el volumen de tráfico habitual.
El impacto se siente especialmente en los sectores químico y logístico, según las patronales como Pimec. Ignasi Sayol, presidente de Pimec Logística, ha destacado que, a pesar de desviar tráfico por carretera, los problemas de movilidad en la AP-7 han complicado aún más la situación. Otros sectores como el textil y la industria agroalimentaria también están expuestos a esta crisis.