La economía digital en España experimenta un crecimiento significativo, impulsado por la creciente demanda de infraestructuras físicas que soportan este nuevo entorno. Con el auge de la inteligencia artificial y los servicios en la nube, la necesidad de centros de datos, cables submarinos y redes de fibra óptica se ha vuelto fundamental.
Juan Luis Vílchez, senior partner de Roland Berger, destaca que "quien controla el dato, controla el pulso económico y social". Este cambio de paradigma subraya la importancia de las infraestructuras digitales, que, aunque menos visibles, son tan críticas como las tradicionales como carreteras y redes eléctricas. La infraestructura tradicional no es reemplazada; más bien, se complementa con nuevas capas digitales que dependen de su capacidad.
Begoña Villacís, directora ejecutiva de Spain DC, enfatiza que "Internet no es algo etéreo: vive en infraestructuras físicas muy concretas". La aceleración del desarrollo de la IA está aumentando la necesidad de computación, almacenamiento y transmisión de datos, lo que a su vez eleva la demanda de estas infraestructuras esenciales.