En 2024, la industria del corcho en Catalunya utilizó hasta 30.000 toneladas de materia prima, aunque solo se extrajeron 4.000 toneladas de los bosques catalanes, según el Observatori Forestal Català. Este desequilibrio resalta la dependencia de importaciones, incluso si se explotara toda la superficie de alcornoques de la región, enfatizó Joan Josep Puig Castro, presidente de la Fundació Institut Català del Suro.
Proyectos que emplean recortes de corcho de menor calidad, como paneles aislantes y productos cosméticos, están en desarrollo para añadir valor a este subproducto y fomentar una gestión más efectiva de los bosques de alcornoque. Actualmente, alrededor de 50.000 hectáreas de estos bosques en Catalunya, principalmente en manos privadas, permanecen sin gestionar, convirtiendo a la comunidad en la tercera con mayor superficie de alcornoques en España.
Mario Beltrán Barba, del Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), destacó que mejorar el valor de productos derivados del corcho puede aumentar su precio y, por ende, la rentabilidad de las fincas forestales. Esto incentivaría una gestión forestal sostenible, que también podría resultar en corcho de mayor calidad a largo plazo.