El trágico accidente ferroviario en Adamuz ha resultado en la muerte de 45 personas, y muchas preguntas siguen sin respuesta. Un informe preliminar de la Comisión de Investigación para Accidentes Ferroviarios señala una posible rotura en la vía antes del paso del Iryo como causa del descarrilamiento. Sin embargo, persiste la preocupación sobre la tardanza en la respuesta de emergencias para localizar y asistir al Alvia de Renfe y sus ocupantes.
Desde el Centro de Regulación y Control de Adif, se comunicó al maquinista del Frecciarossa que no había trenes llegando al lugar del incidente, lo que generó confusión. Ante esta situación, el centro de mando ha reforzado sus operaciones en un contexto de alta tensión y críticas por la gestión del tráfico ferroviario. La falta de personal que cubra los turnos ha llevado a que se requiera a trabajadores en sus días de descanso.
El Sindicato de Circulación Ferroviaria ha señalado que se tomarán acciones legales por la filtración de una conversación entre un trabajador del centro y el maquinista del Iryo, considerada una vulneración de la privacidad. Los trabajadores de los 19 centros de control en España expresan su desánimo y estrés debido a la carga laboral elevada, especialmente tras la implementación de limitaciones temporales de velocidad en los días posteriores al accidente.