La fuerte subida de precios en productos alimentarios básicos, como la carne y el pescado, ha llevado a muchos españoles a modificar sus hábitos de consumo. En 2025, un 35% de los encuestados reconoció haber reducido sus compras de ternera y cordero, mientras que cerca de la mitad de los jóvenes admitió haber renunciado a ciertos alimentos debido a sus elevados precios. Esta situación se refleja en un estudio de Aegon que destaca que el 45% de los españoles siente que la inflación ha afectado negativamente su alimentación.
Desde el inicio de la pandemia de Covid, el coste de la cesta de la compra ha aumentado más de un 40%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En julio de 2026, la inflación alcanzó el 3,5%, lo que complica mantener una dieta equilibrada para muchas familias. Entre los productos que han visto un aumento significativo en su precio se encuentran los huevos, el pescado y varias carnes.
Por ejemplo, el precio de una docena de huevos ha aumentado un 14% en comparación con el año anterior, con los hogares españoles gastando 1.650 millones de euros en este producto durante 2025, lo que representa un incremento de 300 millones de euros respecto a 2024, según el VI Observatorio del Consumo de Huevo en España 2025. La carne también ha sufrido un notable aumento, con un incremento medio del 4% en el precio de los cárnicos. La ternera ha visto un aumento del 11% y el cordero del 7%, mientras que el precio del cerdo ha bajado ligeramente y el pollo también ha subido de precio.
Además, el precio del pescado fresco ha aumentado casi un 9%, contribuyendo a las dificultades de acceso a estos productos esenciales para muchos consumidores. La problemática se agrava en la franja de edad de 18 a 40 años, donde más de la mitad de los adultos ha cambiado su dieta debido a los altos precios. Casi el 50% de los encuestados ha dejado de comprar pescado, y un 35% ha reducido sus compras de carne.
La combinación de estos factores ha llevado a un escenario donde muchos españoles se ven obligados a ajustar su alimentación ante la presión económica. Las decisiones sobre qué alimentos comprar están cada vez más influenciadas por la capacidad económica de los hogares, lo que afecta a la salud nutricional y al bienestar de la población.
Contexto: La situación económica en España ha estado marcada por la recuperación tras la pandemia, junto con desafíos como la inflación y el aumento de precios en productos básicos. En este contexto, el Instituto Nacional de Estadística ha reportado cambios significativos en los patrones de consumo, lo que resalta la necesidad de políticas que garanticen el acceso a alimentos asequibles y nutritivos para todos los ciudadanos. Las compañías del sector alimentario y las instituciones gubernamentales deben prestar atención a estas tendencias para abordar las preocupaciones de los consumidores y fomentar un entorno de mercado más sostenible.