La preocupación por la automatización en el mercado laboral chino se intensifica tras las declaraciones de Richard Liu, fundador y presidente de JD.com, quien advirtió sobre la posible sustitución de repartidores por máquinas. La empresa, que actualmente cuenta con aproximadamente 700.000 repartidores, ya colabora con 120 escuelas para reentrenar a estos trabajadores en nuevas ocupaciones relacionadas con la robótica.
Este aviso llega en un contexto de desaceleración económica en China, donde el desempleo juvenil y la precariedad laboral son preocupaciones crecientes. Se estima que cerca de 320 millones de personas están empleadas en sectores vulnerables como el de la entrega y el taxi, que se enfrentan a la automatización.
Mientras tanto, el Gobierno chino promueve un nuevo plan quinquenal centrado en la robótica como una solución para el envejecimiento de la población. Sin embargo, los tribunales están comenzando a establecer límites a las repercusiones de esta rápida automatización.