En los últimos tres meses, la regularización masiva de inmigrantes en España ha representado el 60% de todo el empleo extranjero creado durante un año. Este fenómeno se produce en un contexto en el que el sector de la construcción, tras haber sido un motor económico del país, ha experimentado un renacer significativo, alcanzando la tasa de empleo más alta desde antes de la pandemia de coronavirus.
La composición del empleo en la construcción ha cambiado drásticamente. Según datos de Randstad del primer trimestre de 2026, hay casi 11.000 más peones de obra extranjeros que españoles, lo que equivale al 52,6% del total de ocupados en este sector. Este cambio es notable, ya que antes de la crisis sanitaria, los trabajadores españoles superaban a los inmigrantes en más de 33.500 peones.
Desde 2019, la construcción ha perdido 22.711 trabajadores españoles, mientras que ha incorporado 238.451 nuevos ocupados extranjeros, incluidos aquellos con doble nacionalidad. Actualmente, la mano de obra foránea representa uno de cada tres trabajadores en el sector, aunque los españoles siguen siendo mayoría en otras categorías, pero están perdiendo terreno rápidamente.
En el caso de la albañilería, la situación es aún más crítica para los trabajadores nacionales. En 2019, había 111.000 españoles más que extranjeros en este campo, pero ahora la diferencia se ha reducido a solo 18.000. En los últimos siete años, la proporción de albañiles extranjeros ha aumentado más de 16 puntos porcentuales, acercándose al 48% del total de efectivos en este ámbito. A pesar de las percepciones negativas sobre la llegada de inmigrantes, los datos sugieren que la economía española, especialmente en el sector de la construcción, depende cada vez más de esta mano de obra.
Esta transformación en el mercado laboral de la construcción se debe, en parte, a la creciente demanda de vivienda en España y a la necesidad de reemplazar a los trabajadores que se jubilan. La recuperación del sector inmobiliario ha hecho que la contratación de inmigrantes sea crucial para satisfacer las necesidades del mercado, lo cual ha cambiado la narrativa en torno a la inmigración y el empleo en el país.
Contexto: La construcción ha sido tradicionalmente uno de los pilares de la economía española, pero tras la crisis financiera de 2008, el sector sufrió un fuerte impacto. La recuperación reciente ha traído consigo un aumento en la demanda de mano de obra, lo que ha permitido que muchos inmigrantes encuentren trabajo en este ámbito. En los próximos meses, se espera que la tendencia continúe, con un aumento en la incorporación de trabajadores extranjeros, lo que podría tener implicaciones significativas en la estructura del mercado laboral en España.