El precio del crudo ha alcanzado niveles alarmantes, superando los 110 dólares por barril debido a tensiones en Oriente Medio y una caída en los inventarios de EE.UU. En lo que va del año, el petróleo ha incrementado su valor en cerca del 60%, lo que ha comenzado a tener un efecto notable en la inflación, especialmente en Europa, donde las previsiones de precios a 12 meses han aumentado hasta el 4%.
A pesar del aumento de los precios de la energía, los mercados de acciones han mostrado una resistencia notable. El índice S&P 500 ha marcado nuevos máximos históricos tras recuperar cerca del 10% de su valor en pocas semanas, mientras que el Nasdaq ha registrado una racha positiva de 13 sesiones consecutivas, su mejor desempeño desde 1992.
Los principales bancos centrales han optado por mantener una política monetaria cautelosa, con una pausa en los tipos de interés. Sin embargo, la situación inflacionaria, impulsada por el encarecimiento de la energía, complica la capacidad de respuesta de la política monetaria. En este contexto, las reservas de crudo en EE.UU. han disminuido en más de 6 millones de barriles, reflejando una alta demanda y exportaciones en máximos históricos.