Wang Jianjun, exvicepresidente de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CSRC), ha sido condenado a cadena perpetua por un tribunal en Weifang, Shandong, tras ser hallado culpable de aceptar sobornos que superan los 93,4 millones de yuanes (aproximadamente 14 millones de dólares). La sentencia se emitió este lunes y fue reportada por la agencia estatal Xinhua.
Entre los años 2005 y septiembre de 2019, Wang ocupó diferentes posiciones en el regulador bursátil, donde se demostró que favoreció a empresas y particulares durante procesos como salidas a bolsa y financiación empresarial, a cambio de dinero y otros beneficios. El tribunal consideró que la cantidad de los sobornos era "especialmente elevada" y que sus acciones causaron "pérdidas especialmente graves" para el Estado y la población.
En el juicio, se tomaron en cuenta varios atenuantes, como su confesión de los delitos, la revelación de información desconocida para los investigadores, su aceptación de culpabilidad y su arrepentimiento. Wang, de 57 años, fue vicepresidente del CSRC desde 2021 y previamente dirigió la Bolsa de Shenzhen. Durante su gestión, promovió en 2020 la reforma del índice tecnológico ChiNext, considerada una de las más importantes en el sector.
En noviembre de 2025, Wang fue expulsado del Partido Comunista de China (PCCh) por aceptar grandes sumas de dinero y objetos de valor, así como por intervenir de manera inapropiada en procesos de cotización y financiación, y por favorecer a familiares utilizando su influencia. Su condena se da en el contexto de una campaña anticorrupción que el presidente chino, Xi Jinping, ha impulsado desde su llegada al poder en 2012.
La lucha contra la corrupción en China ha llevado a la detención y destitución de funcionarios de distintos niveles, desde líderes provinciales hasta altos mandos militares y directivos de importantes conglomerados estatales en sectores como el financiero, el tabacalero y el farmacéutico. El pasado 22 de agosto, la Comisión Central de Inspección Disciplinaria del PCCh instó a intensificar estas acciones y a reforzar la supervisión política.
Contexto: La campaña anticorrupción en China ha sido una de las prioridades del gobierno desde 2012, con el objetivo de restaurar la confianza pública en las instituciones y combatir la corrupción sistémica. Los esfuerzos han incluido la implementación de reformas significativas en el sistema financiero y la regulación de mercados, además de un mayor escrutinio sobre las acciones de los funcionarios públicos. Esto ha llevado a un clima de preocupación y vigilancia dentro del Partido Comunista y ha afectado a muchas figuras prominentes en el país.