En la lucha por captar clientes en el sector financiero, BBVA ha reportado un aumento significativo en su base de clientes en Italia, alcanzando casi 800.000 desde el lanzamiento de su banco digital en 2021. La entidad espera superar el millón de clientes en 2026, lo que subraya su estrategia de expansión en el ámbito digital.
Por su parte, Santander, bajo la presidencia de Ana Botín, ha seguido una senda similar, estableciendo su presencia en mercados como Estados Unidos, Canadá y Alemania. A través de plataformas como Openbank y Santander Consumer, el banco busca aprovechar las economías de escala y la tecnología que ya ha implementado en España.
Ambas entidades han optado por desarrollar su oferta digital en economías avanzadas, enfrentándose a neobancos como Revolut, N26 e Imagin. Mientras los neobancos nacen con un enfoque digital, los bancos tradicionales están implementando estrategias de escalabilidad para optimizar costos y mejorar su competitividad.