El próximo 1 de enero de 2027 marcará el inicio de la fase más rigurosa del programa Basilea IV, que busca fortalecer la regulación bancaria en la Unión Europea. Este endurecimiento normativo tiene como finalidad proteger la solidez de las entidades financieras, lo que impactará directamente en la capacidad de pymes y autónomos para acceder a financiación.
Desde el 1 de junio de 2025, diversas normas de Basilea III han sido implementadas, aunque la regulación sobre el riesgo de mercado se ha retrasado hasta 2027 para coordinarse con otras naciones como Estados Unidos y Reino Unido. Estas medidas son una respuesta a la crisis financiera de 2008, buscando prevenir que los bancos se encuentren en situaciones vulnerables ante futuras desaceleraciones económicas.
Entre las principales exigencias de esta normativa se incluyen un mayor requerimiento de capital, restricciones en el uso de modelos internos de riesgo y una mayor cautela por parte de las entidades al otorgar créditos. La aplicación de Basilea III, que se ha ido introduciendo de forma gradual desde 2014, ha involucrado la implementación de regulaciones como el Coeficiente de Cobertura de Liquidez y el Coeficiente de Financiación Estable Neta, que ya son obligatorias.