En Cataluña, más de 6.000 oficinas han cerrado desde 2008, lo que representa el 74% de la red de sucursales en la región. La Autoritat Catalana de la Competència (Acco) advierte que esta situación puede provocar un riesgo de exclusión financiera, dada la alta concentración del mercado de banca minorista en manos de unos pocos bancos.
El cierre de sucursales se ha visto acelerado por la fusión de entidades, como la absorción de Bankia por CaixaBank en 2021. Actualmente, CaixaBank, BBVA, Sabadell, y Santander controlan el 85% de la red de oficinas en Cataluña, lo que genera preocupaciones sobre la falta de competencia y la posible reducción de calidad en los servicios bancarios.
Más de 500 municipios catalanes carecen de sucursales, y cerca de 435 no tienen acceso a cajeros automáticos. Para mitigar estos problemas, la Acco propone alternativas como oficinas móviles y colaboraciones con entidades no bancarias.